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6+ · ★ 4,4 · Elección de la redacción

Story Cubes: Original

Nueve dados con imágenes, infinitas historias: un juego narrativo sin ganadores ni perdedores.

Así se juega

Nueve dados con un símbolo ilustrado en cada cara, como una llave, una torre de castillo o una tortuga: 54 motivos en total. Quien narra tira los nueve, empieza con «Érase una vez…» y enlaza todas las imágenes en una historia, tres para el principio, tres para el desarrollo y tres para el final. Única regla: ninguna respuesta es incorrecta. No hay puntos ni ganador. En una variante, todos cuentan por turnos un capítulo de la misma historia.

Qué puede entrenar

Exige sobre todo competencia narrativa: nueve imágenes al azar tienen que ordenarse y enlazarse con «porque», «de repente» o «por eso», lo que requiere planificación y un hilo conductor. A ello se suma la recuperación léxica: cada imagen necesita una palabra adecuada. Hacen falta imaginación y flexibilidad cognitiva, porque las imágenes encajan en sentido literal o figurado: el imán atrae el hierro o a los amigos. La memoria de trabajo sigue la trama y los dados ya usados. Como nada se evalúa, también a los niños indecisos les resulta más fácil empezar.

Narración e hilo conductor●●●●●
Vocabulario y asociación●●●●●
Imaginación●●●●●
Opiniones de la comunidad: En 2010 recibió el PAL Award para juegos que estimulan el lenguaje, y en 2011 obtuvo el segundo puesto en los Kinderspielexperten (categoría de 5 a 9 años). Las reseñas destacan lo fácil que resulta empezar a contar historias y que hace hablar a los niños. Objeciones: es más una herramienta que un juego, sin objetivo ni puntuación; quien cuenta muchas historias busca a la larga nuevos retos.
Nuestro consejo para las familias: Con niños de seis años, empieza con tres dados y pídeles que pongan las imágenes en fila antes de contar: así se descarga la memoria de trabajo. Más adelante, aumenta a nueve.

Especialmente indicado para

  • Estimulación del lenguaje a partir de 6 años, en cualquier idioma
  • Viajes y salas de espera: la caja es manejable
  • Niños reservados que se van animando a contar historias

Menos indicado para

  • Niños que necesitan puntos y ganadores claros
  • Grupos que buscan táctica y competición

Nuestra conclusión

Story Cubes: Original merece la pena para niños a partir de 6 años que empiezan con prudencia a contar historias y para familias que quieren practicar el lenguaje de viaje o en la sala de espera. Con nueve dados de imágenes y una única regla, que ninguna respuesta es incorrecta, empezar resulta fácil. Sus límites son la ausencia de competición, sin puntos ni ganadores, y las ganas de nuevos retos cuando se cuentan muchas historias.

Para empezar con buen pie

  • Empezar con «Érase una vez…» y repartir los nueve dados en tres grupos de tres para el principio, el desarrollo y el final.
  • Para variar, usar la variante «Epic Stories»: por turnos, cada persona cuenta un capítulo, y la última ata los cabos sueltos.
  • El juego funciona en cualquier idioma, así que la lengua de la narración se puede elegir libremente.

En detalle

Variantes y número de jugadores

Sobre el tamaño del grupo, la editorial Zygomatic solo indica un mínimo, «1+», mientras que BoardGameGeek indica de 1 a 12 jugadores. Por tanto, Story Cubes: Original también se puede jugar en solitario. Sobre la duración, los datos difieren: Zygomatic indica 10 minutos y BoardGameGeek, 20. Según la lista de símbolos de la editorial, entre los 54 símbolos hay también flechas, emociones, la letra «L» y una sombra inquietante. El juego se publicó por primera vez en 2005. Lo han publicado, entre otras editoriales, The Creativity Hub, Gamewright, HUCH! y Zygomatic, de la que procede la edición actual.

Qué dicen las reseñas

En 2011, Michael Weber escribió en Reich der Spiele que Story Cubes: Original no es un juego, sino un instrumento para estimular la imaginación. Según él, funciona también con personas que no suelen jugar y requiere talento para comunicar y capacidad de asociación. Ese mismo año, Sandra Lemberger elogió en Hall9000 que anima a los niños a hablar y que la pequeña caja de la edición analizada cabe en cualquier bolso, por ejemplo para las esperas en el restaurante o en la consulta del médico. Puntuó la interacción con un 2 sobre 6. En 2014, Simon Kriese lo consideró en spieletest.at un estupendo punto de partida para los juegos narrativos. Como mayor defecto, señaló que quienes se entusiasman buscan tarde o temprano otros retos.

En comparación

Érase una vez (a partir de 8 años, de 2 a 6 personas, aprox. 30 minutos) propone la narración con hilo conductor, encaja con amantes de los cuentos a los que les gusta narrar y, como Story Cubes: Original, puede estimular el lenguaje y la flexibilidad, además de la planificación y la escucha. Érase una vez conviene menos a niños a los que no les gusta hablar delante de otros o contar historias libremente. Bananagrams (a partir de 7 años, de 1 a 8 personas, aprox. 15 minutos) comparte con Story Cubes: Original las áreas del lenguaje y de la flexibilidad y suma la percepción y la rapidez. Como Story Cubes: Original, Bananagrams también se puede jugar en solitario. Frente a Érase una vez, Story Cubes: Original es más adecuado para niños de seis años y para niños reservados que se van animando a contar historias.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad se recomienda Story Cubes: Original?

La edad indicada para Story Cubes: Original es a partir de 6 años. Está preparado el niño al que le gusta interpretar imágenes libremente; no hace falta saber leer. Quien necesita ganadores claros y puntos disfrutará menos con una narración sin evaluación.

¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?

Una ronda dura unos 10 minutos. Pueden participar de 1 a 12 personas, pero no hay puntuación ni clasificación: por turnos, alguien cuenta una historia o, en una variante, cada persona aporta un capítulo.

¿Qué habilidades puede estimular Story Cubes: Original?

Story Cubes: Original puede estimular el lenguaje y la flexibilidad. Nueve imágenes al azar tienen que ordenarse en una historia con hilo conductor, y cada símbolo se puede interpretar en sentido literal o figurado, por ejemplo el imán para el hierro o para la atracción entre amigos.

¿Y si un niño no quiere contar historias?

No hay respuestas incorrectas ni evaluación, lo que facilita el comienzo a los niños reservados. Al principio bastan tres dados, que se colocan antes en fila; más adelante se aumenta a nueve.

Perfil de competencias

Lenguaje – vocabulario, narración y comprensión del lenguaje
Flexibilidad – alternar entre reglas y perspectivas

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