Así se juega
En la edición analizada hay 48 retos: para cada uno, la casa, tres árboles y Caperucita se colocan en el tablero como indica el cuadernillo, y en la mitad de ellos se añade el lobo. El niño coloca piezas de camino de forma que un camino continuo lleve de Caperucita a una de las tres puertas de la casa. Los retos fáciles necesitan una pieza; los más difíciles, las cinco. Con el lobo hace falta un segundo camino hacia otra puerta, y los caminos no pueden cruzarse. Cada reto tiene una única solución.
Qué puede entrenar
Se exige sobre todo razonamiento espacial: ¿en qué posición encaja una pieza de camino y qué bloquean los árboles y la casa? A ello se suma la planificación anticipada: ¿qué pieza va junto a Caperucita, cuál delante de la puerta y cabe todavía la de en medio? Los más pequeños prueban pieza a pieza; con práctica, reconocen de antemano lo que no encaja, y la resolución de problemas se vuelve más deliberada. Con el lobo, dos caminos tienen que salir bien a la vez: lo que sirve a uno puede quitarle espacio al otro.
Especialmente indicado para
- Niños de infantil a partir de 4 años a los que les gustan los retos de ingenio
- Amantes de los cuentos: un libro ilustrado para volver a contar la historia
- Una actividad tranquila en solitario, sin pantallas
Menos indicado para
- Niños de más de 7 años (la editorial indica de 4 a 7 años)
- Niños que prefieren jugar acompañados
Nuestra conclusión
Caperucita Roja merece la pena para niños de infantil a partir de cuatro años a los que les gustan los retos de ingenio, y como actividad tranquila sin pantallas. Su punto fuerte: los retos aumentan de dificultad en cuatro niveles y un libro ilustrado sin texto invita a volver a contar el cuento. Sus límites son el margen de edad, que llega aproximadamente hasta los siete años, la ayuda que muchos niños necesitan al principio y su formato exclusivamente individual.
Para empezar con buen pie
- Ayudar a montar el reto: orientar la casa según la chimenea, colocar los árboles y las figuras exactamente como en el cuadernillo y no moverlos después.
- Fijarse en las pequeñas flores de debajo de cada reto: indican qué piezas de camino hacen falta; las demás se quedan junto al tablero.
- Para empezar, elegir retos sin lobo, porque con el lobo es más difícil.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según la página alemana de SmartGames, «Rotkäppchen Deluxe» es un juego para una persona de 4 a 7 años con 48 retos, 24 sin lobo y 24 con lobo. Según smartgamesandpuzzles.com, la casa tiene tres puertas y se orienta según la chimenea; las casillas pueden quedar vacías, y las piezas que no se necesitan se quedan junto al tablero. La tienda oficial estadounidense indica cuatro niveles: Starter, Junior, Expert y Master.
Qué dicen las reseñas
Según la lista de premios de SmartGames, el juego, allí llamado Little Red Riding Hood, ganó en 2017 en Suecia el Årets Barnspel en la categoría de mejor juego infantil; según Wikipedia, es un premio del comercio sueco de juguetes. En la página de la tienda oficial estadounidense, las opiniones de compradores elogian el buen acabado y la dificultad progresiva; como crítica se dice allí que resulta frustrante para niños a los que no les gustan los acertijos de lógica o que son demasiado pequeños, y que la parte del lobo es demasiado difícil incluso para un niño de siete años. El blog familiar Happy Strong Home destaca el libro ilustrado encuadernado sin texto, cuyas imágenes narraba el hijo de cuatro años; con el lobo, el juego se vuelve más difícil.
En comparación
Camelot Jr. (a partir de 4 años, en solitario, duración flexible) es, como Caperucita Roja, de SmartGames y exige también razonamiento espacial y planificación anticipada. Rush Hour Junior (a partir de 5 años, en solitario, duración flexible), de ThinkFun, comparte con Caperucita Roja el área «Lógica y planificación» y exige también planificación anticipada y razonamiento espacial. Rush Hour Junior sirve como paso previo al Rush Hour grande; encaja menos con aficionados expertos a los retos de ingenio a partir de 8 años. Caperucita Roja exige además resolución de problemas y, con su libro ilustrado para volver a contar el cuento, atrae a quienes disfrutan con los cuentos; la editorial indica de 4 a 7 años, y para niños mayores de 7 está menos pensado.
Fuentes
- SmartGames: Rotkäppchen Deluxe (página de la editorial, en alemán)
- smartgamesandpuzzles.com: Little Red Riding Hood (en inglés)
- Smart Toys and Games: Little Red Riding Hood (tienda estadounidense, opiniones de compradores, en inglés)
- SmartGames: premios (lista de la editorial, en inglés)
- Wikipedia (en alemán): Årets Spel
- Happy Strong Home: Board Games That Boost Brain Power (blog familiar, en inglés)
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Caperucita Roja?
La edad indicada para Caperucita Roja es a partir de 4 años, y la editorial indica de 4 a 7 años. Al principio, la mayoría de los niños necesitan apoyo, porque ya montar bien el reto tiene su dificultad. Quien no disfruta con los acertijos de lógica tiende más a frustrarse.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
La duración es flexible; los retos fáciles necesitan una pieza de camino y los más difíciles, las cinco. Caperucita Roja es un juego en solitario para 1 niño, y los retos del cuadernillo dan para muchos ratos de juego.
¿Qué habilidades puede estimular Caperucita Roja?
Caperucita Roja puede estimular la lógica y la planificación. Los niños tienen que valorar cómo encaja una pieza de camino, girándola, con la puerta o con Caperucita sin que los árboles o la casa estorben. Los niños de cuatro años suelen probar pieza a pieza; los mayores eligen de forma más deliberada.
¿Y si los retos con lobo resultan demasiado difíciles?
Puede pasar; según opiniones de compradores, la parte del lobo puede resultar demasiado difícil incluso para niños de siete años. Con el lobo hace falta un segundo camino hacia otra puerta, sin cruces. La mitad de los retos se resuelve sin lobo.



