Así se juega
Las cartas muestran manos y brazos en una posición concreta: manos abiertas o cerradas en puño, brazos paralelos o cruzados. El árbitro da la vuelta a una carta y todos los demás imitan la posición lo más rápido posible; él decide quién ha sido el más lento. Ese jugador deja la carta boca abajo delante de sí como penalización y pasa a ser el siguiente árbitro. Las posiciones imposibles de reproducir exigen un gesto sustituto: si la carta muestra los brazos paralelos, se cruzan delante del pecho; si los muestra cruzados, se levantan en paralelo. Al final gana quien tiene menos cartas.
Qué puede entrenar
Primero hay que leer la imagen: ¿cuál es la mano derecha, se ve la palma o el dorso, qué brazo queda arriba? Trasladar la imagen a la propia postura exige orientación izquierda-derecha, coordinación de manos y dedos y velocidad de reacción. Ante las posiciones imposibles no se imita: hay que frenar el impulso de copiar y pasar a la regla del gesto sustituto, lo que exige control de impulsos y flexibilidad cognitiva.
Especialmente indicado para
- Niños a partir de 6 años a los que les gusta moverse
- Partidas en familia con niños y adultos
- Grupos de niños y fiestas de cumpleaños
Menos indicado para
- Niños a los que no les gusta ser los más lentos
- Partidas de dos: solo reacciona una persona
Nuestra conclusión
Hands Up merece la pena para niños a partir de 6 años a los que les gusta moverse y para fiestas con varios niños: es un juego de reflejos sencillo y corto, que se anima en grupos grandes. Sus límites son un atractivo que se agota pronto, unas partidas de dos en las que solo imita una persona y un papel de árbitro que en grupos grandes desborda con facilidad a quien lo asume.
Para empezar con buen pie
- Acordar de antemano que el árbitro comprueba las posiciones y decide quién ha sido el más lento; quien pierde pasa a ser el siguiente árbitro.
- Según un análisis, es una opción probada para quienes se ocupan de grupos de niños.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según la editorial, la edición actual de Schmidt (ref. 01602) es obra de Jacques Zeimet y está pensada para de 2 a 8 personas a partir de 6 años; según Luding y BoardGameGeek, lo publicó Schmidt en 2002. Según las instrucciones de esa edición, hay dos variantes: equipos que juegan hombro con hombro y aportan una mano cada uno, sobre todo con seis u ocho, y una variante infantil solo con cartas de manos paralelas, en la que ante cartas imposibles siempre se cruzan los brazos delante del pecho. Para las posiciones imposibles, el PDF multilingüe de las instrucciones indica en alemán, francés, inglés, neerlandés y español: los brazos paralelos de la carta se cruzan ante el pecho, y los cruzados se levantan en paralelo; la versión italiana intercambia ambos gestos.
Qué dicen las reseñas
En spieletest.at (2002), Arno Steinwender califica Hands Up de juego de reflejos divertido para cualquier rato, que gusta mucho sobre todo a los niños, aunque, según él, la diversión no dura demasiado. Claudia Schlee y Andreas Keirat (spielphase.de) lo encuentran muy gracioso, tanto para adultos como para niños: cuanto mayor es el grupo, más ambiente, aunque el árbitro pierde antes la visión de conjunto. Según ellos, la variante para dos no merece mención. En el Journal de l’Animation (2023), Caroline Cattaneo lo considera una apuesta segura para el trabajo con grupos de niños: reglas sencillas, partidas cortas, apto para grupos pequeños y grandes.
En comparación
Bellz! (a partir de 6 años, de 2 a 4 personas, aprox. 10 minutos) comparte con Hands Up las áreas de la motricidad fina y del control de impulsos. A los niños a los que les cuesta encajar los reveses, Bellz! les va peor. Jungle Speed (a partir de 7 años, de 2 a 10 personas, aprox. 15 minutos) comparte con Hands Up las áreas de la percepción y la rapidez, así como del control de impulsos, y exige, como Hands Up, velocidad de reacción; a los niños a los que el ajetreo y el ruido desbordan pronto, Jungle Speed les va peor. Hands Up encaja con niños a partir de 6 años a los que les gusta moverse y con partidas en familia con niños y adultos, y menos con niños a los que no les gusta ser los más lentos.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Hands Up?
La edad indicada para Hands Up es a partir de 6 años. Está preparado el niño al que le gusta moverse, que distingue con seguridad la derecha de la izquierda y que lleva bien ser de vez en cuando la persona más lenta. Los niños a los que eso no les gusta disfrutan menos.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura unos 15 minutos y juegan de 2 a 8 personas. El árbitro da la vuelta a una carta cada vez, y quien imita más despacio se la queda como penalización; gana quien tiene menos cartas al final. Con dos jugadores convence poco.
¿Qué habilidades puede estimular Hands Up?
Puede estimular la motricidad fina, la percepción y la rapidez, así como el control de impulsos. Hay que leer la imagen de la carta y trasladarla a la propia postura, por ejemplo saber cuál es la mano derecha, y ante las posiciones imposibles hay que frenar el impulso de copiar.
¿Qué regla se aplica a las posiciones imposibles?
En ese caso no se copia, sino que, como sustituto, los brazos se cruzan o se ponen en paralelo: los brazos paralelos de la carta se convierten en brazos cruzados delante del pecho, y al revés. Así se frena el impulso de copiar.


