Así se juega
Unas losetas de camino boca abajo forman un sendero por la selva desde la cama de Leo hasta el sillón de la peluquería. A quien le toca juega una carta de su mano (del 1 al 4, en cinco colores), avanza a Leo ese número de losetas y descubre la loseta en la que cae. Si el color del animal no coincide con la carta, el reloj avanza de una a cinco horas según el animal; el mismo color o una señal de dirección no cuestan nada. Al cabo de doce horas, la peluquería cierra: hay que memorizar el camino, volver a poner las losetas boca abajo, y la melena crece. El equipo tiene que llegar como muy tarde el quinto día.
Qué puede entrenar
Lo central es memorizar: ¿dónde estaba el cocodrilo amarillo? ¿Y la señal de dirección? Como cada uno recuerda algo distinto, recordar se convierte en una tarea de equipo: poner en palabras lo observado y contrastarlo con los demás. Al jugar las cartas entra en juego la memoria de trabajo: «Con el dos azul caigo en la cebra azul». Quien juega el cuatro con prisas quizá caiga en la leona, que sale cara; el control de impulsos y pensar con antelación ayudan.
Especialmente indicado para
- Niños a partir de 6 años a los que les gustan los juegos de memoria
- Familias que prefieren jugar en equipo
- Hermanos de distintas edades en el mismo equipo
Menos indicado para
- Quien lleva mal que el azar pese tanto
- Niños mayores con experiencia en juegos más exigentes
Nuestra conclusión
Leo merece la pena para familias que quieren pensar juntas y ejercitar la memoria; en 2016 estuvo nominado al Kinderspiel des Jahres. Su punto fuerte: el equipo gana o pierde unido. Sus límites son un factor suerte que se nota y las cartas de la mano, que al principio cuestan a los más pequeños.
Para empezar con buen pie
- Tras el primer día, el objetivo suele parecer inalcanzable, pero lo que el equipo sabe en común crece de ronda en ronda; por eso, no desanimarse.
- Se permiten consejos: todos nombran las losetas que han visto, y decide la persona a la que le toca. Según una reseña, los niños recuerdan los colores mejor que los adultos.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según la página de Spiel des Jahres, es un juego de memoria colectivo de Leo Colovini; un día va de las 8 de la mañana a las 8 de la tarde, y el juego abarca cinco días. Según una versión inglesa del reglamento, el juego incluye 30 losetas de camino, 20 cartas de movimiento en cinco colores, un reloj, una figura de madera de Leo y un puzle de la melena de cinco piezas. El mismo reglamento menciona dos variantes: poner las cartas boca arriba (más fácil) y prohibir hablar hasta llegar al loro (más difícil).
Qué dicen las reseñas
El jurado del Kinderspiel des Jahres escribe que el juego despliega todo su atractivo a partir de la segunda o tercera ronda, cuando cuentan la memoria y el pensamiento anticipado. Según Wikipedia, ganó en 2016 el Deutscher Kinderspielepreis, estuvo nominado al Kinderspiel des Jahres y recibió el «Spiele Hit für Kinder» (distinción austriaca). Reich der Spiele lo califica de juego cooperativo de recorrido y memoria y lo critica por depender muchísimo de la suerte: una partida puede ganarse tras una ronda o perderse tras la quinta. Brettspielblog.ch describe una carrera con efecto de juego de memoria en la que el conocimiento crece de ronda en ronda. Dale Yu (Opinionated Gamers) escribe que el juego premia la buena memoria y resulta más fácil con niños que sin ellos, porque los niños recuerdan mejor los colores; el mayor obstáculo para los más pequeños es sujetar las cartas de la mano.
En comparación
Banda de Castores (a partir de 6 años, de 2 a 6 personas, unos 20 minutos) exige, como Leo, memoria, pero en lugar de la cooperación y de la lógica y la planificación incluye el área de números y cálculo. Stone Age Junior (a partir de 5 años, de 2 a 4 personas, unos 15 minutos) comparte con Leo las áreas de memoria y de lógica y planificación y exige también memorización visual y planificación anticipada. Leo encaja con niños a partir de 6 años a los que les gustan los juegos de memoria y con familias que prefieren jugar juntas; es menos adecuado para aquellos a quienes les molesta mucho el azar.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Leo?
La edad indicada para Leo es a partir de 6 años. Está preparado el niño que sabe sostener sus cartas en la mano y al que le gusta recordar los colores y los animales del camino; si no, las cartas pueden estar boca arriba.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura unos 30 minutos. Juegan de 2 a 5 personas, todas juntas como un equipo, contrarreloj, durante un máximo de cinco días.
¿Qué habilidades puede estimular Leo?
Se pueden trabajar la memoria, el juego en equipo y la capacidad de anticiparse. Como cada persona recuerda algo distinto, se intercambian las observaciones; al jugar las cartas, cuenta cuál lleva a una loseta del color correspondiente.
¿Depende mucho Leo del azar?
En parte. Una reseña considera que el juego depende muchísimo de la suerte: unas veces la partida se gana rápido y otras se pierde pese a la concentración. A quien no le gusta el azar, este juego le convencerá menos.


