Así se juega
Por turnos, cada jugador descubre su carta de arriba y dice el nombre de la verdura (setas, puerro, guindilla, zanahorias). Si muestra la misma verdura que hay arriba en la pila de descarte o la que se acaba de decir, hay que decir otra. Quien juega una carta de sorber (una verdura con una cucaracha que sorbe) sorbe, y empieza una segunda pila. Mientras esa carta está a la vista, su verdura se sorbe en lugar de nombrarse, alternando con «Hmmm». Quien se equivoca o duda más de tres segundos se lleva todas las cartas jugadas; gana quien se queda primero sin cartas.
Qué puede entrenar
Al ver una guindilla, la palabra «guindilla» casi se dice sola, y a menudo hay que reprimirla: control de impulsos bajo presión de tiempo. Lo último que se dijo y si toca después sorber o decir «Hmmm» no se ve; ambas cosas quedan en la memoria de trabajo y se actualizan con cada carta. La respuesta adecuada cambia de una carta a otra, y todo tiene que encajar en tres segundos: velocidad de procesamiento.
Especialmente indicado para
- Familias con escolares, donde los adultos apenas tienen ventaja
- Quienes disfrutan de su predecesor y buscan más reto
- Partidas cortas y ruidosas para abrir o cerrar la sesión
Menos indicado para
- Niños que se bloquean con la presión de tiempo o al hablar
- A quienes no les gustan los ruidos de sorber en la mesa
Nuestra conclusión
Sopa de Bichos merece la pena para familias con escolares a partir de 6 años en las que los adultos apenas tienen ventaja, y para quienes disfrutan de su predecesor y buscan más reto. Según varias reseñas, el juego aporta ritmo y risas y sirve como partida corta para abrir o cerrar la sesión. Sus límites son la alternancia entre sorber y «Hmmm», la concentración, que decae tras unas cuantas partidas, y la poca novedad frente a su predecesor.
Para empezar con buen pie
- Mostrar de antemano cuándo hay que nombrar otra verdura: cuando está arriba en la pila de descarte o se acaba de nombrar.
- Practicar juntos en voz alta la alternancia entre sorber y «Hmmm». No a todos los grupos les resulta fácil.
- Aclarar qué cuenta como error: una palabra o un sonido equivocados, tartamudear o dudar más de tres segundos. Quien se equivoca se lleva todas las cartas jugadas.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Las instrucciones de la edición alemana de 2008 indican de 2 a 6 personas a partir de 6 años y, en la edición analizada, 112 cartas de verduras de cuatro tipos y 16 cartas de sorber. El autor es Jacques Zeimet; Luding registra la edición alemana en Essen 2008, con la editorial Drei Magier, y no anota ningún premio. Sopa de Bichos es un juego independiente, pero según esas instrucciones se puede combinar con su predecesor.
Qué dicen las reseñas
Cliquenabend (febrero de 2009) lo encontró al principio mucho más difícil que su predecesor, porque hay que recordar qué sonido viene después; jóvenes y mayores quedaron encantados, pero tras dos partidas la concentración decae. Reich der Spiele (Bernhard Zaugg, 2009) lo califica de evolución de su predecesor con mayores exigencias: se juega a toda velocidad y dudar cuenta como error. La reseña de spieletest.at (Dagmar Weiss, 2009) habla de mucha diversión, con tartamudeos y risas, y apenas ventajas para los adultos; aparte de las verduras y la palabra que se dice, apenas se diferencia de su predecesor. Hall9000 (André Beautemps, 2009) señala que alternar entre sorber y «hmmm» no les resulta fácil a todos los grupos; como se forman al menos dos opiniones sobre qué sonido tocaba, se revisa más a menudo la pila de descarte. Spielphase (marzo de 2009) lo considera una compra obligada para los aficionados a los juegos rápidos; Doppelspiel (enero de 2009) no lo considera realmente mejor que su predecesor.
En comparación
Banda de Castores (a partir de 6 años, de 2 a 6 personas, unos 20 minutos) comparte con Sopa de Bichos la edad, el número de jugadores y el área de memoria, y exige, como Sopa de Bichos, memoria de trabajo; además entra en juego la valoración del riesgo. Stone Age Junior (a partir de 5 años, de 2 a 4 personas, unos 15 minutos) comparte con Sopa de Bichos el área de memoria y exige, como Sopa de Bichos, memoria de trabajo, además de memorización visual. Sopa de Bichos encaja con familias con escolares en las que los adultos apenas tienen ventaja y con partidas cortas y ruidosas para abrir o cerrar la sesión; encaja menos con niños que se bloquean con la presión de tiempo o al hablar.
Fuentes
- Kakerlakensuppe: instrucciones de 2008 (PDF, en alemán)
- Luding: Kakerlaken-Suppe (base de datos de juegos)
- Spielphase: reseña (marzo de 2009)
- Cliquenabend: reseña (febrero de 2009)
- Reich der Spiele: reseña de Bernhard Zaugg
- spieletest.at: reseña de Dagmar Weiss
- Hall9000: reseña de André Beautemps
- Doppelspiel: reseña (enero de 2009)
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Sopa de Bichos?
La edad indicada para Sopa de Bichos es a partir de 6 años. Un niño está preparado cuando no se bloquea con la presión de tiempo y puede recordar qué toca a continuación. Para quienes empiezan, se considera más adecuado su predecesor, algo más sencillo.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura aproximadamente entre 10 y 20 minutos. Juegan de 2 a 6 personas, que compiten entre sí, y gana quien se queda primero sin cartas. El juego es independiente y se puede combinar con su predecesor.
¿Qué habilidades puede estimular Sopa de Bichos?
Puede estimular la memoria, la percepción y la rapidez, así como el control de impulsos. Quien ve una guindilla quiere decir enseguida «guindilla» y a menudo tiene que contenerse. Además, hay que tener presente si a continuación toca sorber o decir «Hmmm».
¿Es Sopa de Bichos más difícil que su predecesor?
Al principio sí: hay que recordar qué sonido viene después. Las reseñas ven la sopa unas veces como una evolución con mayores exigencias y otras como apenas distinta de su predecesor.


