Así se juega
En la bolsa hay 108 fichas de madera: seis formas en seis colores. Cada jugador tiene seis, que los demás no ven. Por turnos, se colocan fichas en línea junto a las que ya están en la mesa o se cambian algunas. Cada fila comparte un rasgo: el mismo color con formas distintas o la misma forma en colores distintos. Cada ficha de una fila ampliada vale un punto; un «Qwirkle», la fila completa de seis, da seis puntos extra. Cuando la bolsa está vacía, el juego termina en cuanto alguien ha colocado todas sus fichas. Gana quien tiene más puntos.
Qué puede entrenar
Qwirkle exige atender a dos rasgos a la vez: uno tiene que ser igual en toda la fila y el otro no puede repetirse nunca. En los cruces suelen encontrarse una fila de color y una de forma; este cambio de criterio de clasificación exige flexibilidad cognitiva. Al examinar las fichas de la mesa, cada vez más numerosas, hace falta reconocimiento de patrones: ¿dónde cuenta una ficha en dos filas? La fila de cinco exige previsión y control de impulsos: da puntos, pero deja el Qwirkle a los demás.
Especialmente indicado para
- Escolares a los que les gusta clasificar y darle vueltas a las cosas
- Partidas entre generaciones: la suerte compensa un poco la experiencia
- Familias a las que les gustan los juegos de colocación tranquilos y sin texto
Menos indicado para
- Niños con alteraciones de la visión de los colores: algunos colores se parecen
- Amantes de los retos de ingenio a los que no les gusta depender de la suerte al sacar fichas
Nuestra conclusión
Qwirkle merece la pena para familias con escolares a las que les gustan los juegos de colocación tranquilos, en los que no hay que leer nada. Su punto fuerte: las reglas se entienden en pocos minutos y, al colocar, hay que tener presentes dos rasgos a la vez. Sus límites son algunos colores que cuesta distinguir con poca luz, la suerte al sacar fichas y la falta de un marcador de puntuación.
Para empezar con buen pie
- Procurar buena luz, porque el azul y el morado se distinguen mal con poca iluminación.
- Mostrar con un ejemplo que una ficha que toca dos filas da puntos en ambas.
- Colocar con cuidado las filas de cinco: dan puntos, pero pueden dejar un Qwirkle a la siguiente persona.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según la editorial, la edición alemana actual de Schmidt (n.º de artículo 49014) es para grupos de 2 a 4 personas a partir de 8 años y dura de 30 a 45 minutos. Incluye 108 fichas grandes de madera; según las instrucciones (edición de 2019), son 36 motivos, cada uno tres veces, además de una bolsa. Según Wikipedia, la primera edición, de 2006, es de MindWare.
Qué dicen las reseñas
El jurado del Spiel des Jahres, que premió a Qwirkle en 2011, lo describe como un juego de colocación casi intuitivo, en el que la suerte se une a la previsión y la táctica; según el jurado, las fichas de madera son agradables al tacto. Según Wikipedia, en 2011 se sumaron el «Spiele Hit für Familien» austriaco y una nominación al As d’Or francés. Reich der Spiele lo considera rápido de explicar y de jugar y elogia la gran calidad de las fichas; según la reseña, gracias al factor suerte al robar, los jugadores más flojos tienen buenas posibilidades. Spieletest.at elogia las pocas reglas y las decorativas fichas de madera, pero critica que el rojo y el naranja no siempre se distinguen bien y que falta un marcador de puntuación. Brettspiele-Report señala que el azul y el lila se distinguen mal con poca luz, y ve en ello un problema en caso de alteraciones de la visión de los colores. Cliquenabend critica el factor suerte al robar.
En comparación
Azul (a partir de 8 años, de 2 a 4 personas, aprox. de 30 a 45 minutos) y Ajedrez (a partir de 8 años, 2 personas) tienen, como Qwirkle (a partir de 8 años, de 2 a 4 personas, de 30 a 45 minutos), el área de la lógica y la planificación; Qwirkle añade la percepción y la rapidez y la flexibilidad. El ajedrez no tiene azar; en Qwirkle, la suerte al robar compensa algo la experiencia. Azul conviene menos a niños a los que les cuesta encajar los puntos negativos; el ajedrez, a grupos de más de dos personas, y Qwirkle, a niños con alteraciones de la visión de los colores.
Fuentes
- Spiel des Jahres: Qwirkle
- Schmidt: Qwirkle (página de la editorial, en alemán)
- Schmidt: reglas de Qwirkle (PDF, en alemán, francés e italiano)
- Wikipedia (en alemán): Qwirkle
- Wikipedia (en alemán): As d’Or – Jeu de l’Année
- Reich der Spiele (reseña)
- Spieletest.at (análisis)
- Brettspiele-Report (reseña)
- Cliquenabend (análisis)
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Qwirkle?
La edad indicada para Qwirkle es a partir de 8 años. Un niño está preparado cuando le gusta clasificar y distingue con seguridad tanto los colores como las formas. Con una alteración de la visión de los colores, algunos colores son difíciles de distinguir.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura entre 30 y 45 minutos, y juegan de 2 a 4 personas, que compiten entre sí. El juego termina cuando la bolsa está vacía y alguien coloca su última ficha; gana quien tiene más puntos.
¿Qué habilidades puede estimular Qwirkle?
Qwirkle puede trabajar la lógica y la planificación, la percepción y la flexibilidad. En los cruces se encuentran filas de color y de forma, de modo que cambia el criterio de clasificación; además, hay que reconocer qué fichas cuentan varias veces.
¿Qué hace falta además de la caja?
Lápiz y papel, porque no incluye marcador de puntuación. Puede encargarse de anotar los puntos un niño al que le guste calcular; así practica el cálculo mental.


