Así se juega
Veinticinco losetas forman un círculo: 16 amebas, tres laboratorios, tres rejillas de ventilación y tres salas de mutación. Tres dados muestran el color, la forma y el estampado de la ameba fugada, y el cuarto, desde qué laboratorio huyó y en qué dirección. Todos buscan a la vez; cuenta la primera ameba que coincide, siguiendo la dirección de la huida. Una rejilla hace que la búsqueda salte a la rejilla siguiente, y una sala de mutación cambia una característica. Quien toca primero la ameba correcta recibe una ficha; con cinco fichas se gana.
Qué puede entrenar
Se exige búsqueda visual según tres características a la vez, siguiendo un recorrido: cada ameba aparece dos veces, y solo cuenta la primera. Tras una sala de mutación, lo que muestran los dados ya no es válido: «roja de rayas» pasa a ser, por ejemplo, «roja de lunares». La memoria de trabajo tiene que retener este nuevo objetivo y transformarlo en la sala siguiente; en las rejillas hay que cambiar de rumbo en plena búsqueda. Como los errores cuestan una ficha, también hace falta control de impulsos: las manos quietas ante la ameba que ya solo coincide con lo que muestran los dados.
Especialmente indicado para
- Niños a partir de 8 años a los que les gusta buscar detalles en imágenes
- Aficionados a los juegos de reflejos como Fantasma Blitz
- Grupos grandes de hasta diez personas
Menos indicado para
- Niños que se desaniman enseguida con la presión de tiempo
- Grupos con un nivel de práctica muy desigual
Nuestra conclusión
Panic Lab merece la pena para familias con niños a partir de ocho años a los que les gusta resolver retos de búsqueda, y para grupos de hasta diez jugadores. Su punto fuerte: las reglas se explican rápido y, aun así, el juego exige concentración bajo presión de tiempo. Sus límites son la dificultad, que depende de la tirada de los dados, y los grupos en los que algunos tienen mucha más práctica que otros.
Para empezar con buen pie
- Los más pequeños y los principiantes empiezan con la variante de la editorial, sin salas de mutación ni rejillas. Las salas de mutación llegan después, y las rejillas quedan reservadas para quienes ya tienen experiencia.
- Aclarar de antemano que un error cuesta una ficha, si ya se tiene alguna. Así los niños se acostumbran a comprobar un momento antes de tocar.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según BoardGameGeek, Panic Lab, de Dominique Ehrhard, lo publicó Gigamic en 2012; la editorial indica de 2 a 10 personas, a partir de 8 años, y de 10 a 30 minutos. Según las instrucciones de Gigamic, el material incluye 25 losetas, 4 dados y 30 fichas. Para empezar y para los más pequeños, las instrucciones proponen una variante sin salas de mutación y también sin rejillas de ventilación. El material didáctico de la editorial introduce primero las salas de mutación y añade las rejillas para quienes tienen experiencia.
Qué dicen las reseñas
Mensa en Alemania nominó Panic Lab en 2024 al MinD-Spielepreis, en la categoría de juegos de corta duración. La reseña de jeuxdenim.be considera que el juego se explica rápido, es pequeño y fácil de transportar y supone un auténtico reto mental; según ella, la dificultad depende de la tirada. Un comentario de un usuario en esa web menciona diferencias ocasionales entre los jugadores. La reseña de jedisjeux.net considera que la dificultad depende mucho del azar y que, de una ronda a otra, es menos regular que en juegos comparables.
En comparación
Fantasma Blitz (a partir de 8 años, de 2 a 8 personas, aprox. 20 minutos) comparte con Panic Lab las áreas de flexibilidad y de percepción y rapidez; como área adicional, Fantasma Blitz tiene el control de impulsos, y Panic Lab, la memoria. Fantasma Blitz conviene menos a niños pausados que se bloquean con la presión de tiempo, y Panic Lab también conviene menos a niños que se desaniman enseguida con la presión de tiempo. Concept (a partir de 10 años, de 4 a 12 personas, aprox. 40 minutos) comparte con Panic Lab la flexibilidad; en Concept hace falta porque un pictograma significa cosas distintas según la palabra. Concept añade el lenguaje y la cooperación, gusta a familias que disfrutan adivinando sin presión de tiempo y solo se puede jugar a partir de cuatro personas. Panic Lab, en cambio, es una carrera en la que todos buscan a la vez, y admite hasta diez personas.
Fuentes
- Gigamic: Panic Lab (página de la editorial)
- BoardGameGeek: Panic Lab
- Gigamic: instrucciones de Panic Lab
- Gigamic: material didáctico sobre Panic Lab
- Mensa en Alemania: MinD-Spielepreis 2024, nominados (juegos de corta duración)
- jeuxdenim.be: Panic Lab (reseña, en francés)
- jedisjeux.net: Panic Lab (reseña, en francés)
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Panic Lab?
La edad indicada para Panic Lab es a partir de 8 años. Un niño suele estar preparado cuando le gusta examinar imágenes según varias características y mantiene la calma en medio del ajetreo, en lugar de lanzarse sin pensar.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura entre 10 y 30 minutos. Juegan de 2 a 10 personas, que compiten entre sí; todas buscan a la vez, y gana quien reúne primero cinco fichas.
¿Qué habilidades puede estimular Panic Lab?
Panic Lab puede ejercitar la flexibilidad, la percepción y la rapidez, y también la memoria. Tras una sala de mutación cambia una característica de la ameba buscada, por ejemplo, el estampado. Hay que retener ese nuevo objetivo mientras se sigue buscando.
¿Y si un niño se rinde enseguida con la presión de tiempo?
Algunos niños se desaniman enseguida con la presión de tiempo; un nivel de práctica muy desigual en el grupo también es un límite del juego. Para empezar y para los más pequeños, la editorial prevé una variante más sencilla sin salas de mutación ni rejillas.


