Así se juega
Cada jugador tiene su propio tablero, con río, montañas y bosque, y los mismos 24 edificios de distintas formas y en tres colores. Una carta revelada indica el edificio que todos colocan a la vez: el primero, junto al río; cada uno de los siguientes, junto a lo ya construido. Al principio, los árboles que quedan sin cubrir dan puntos, y las rocas visibles, las casillas vacías y pasar los restan. Los mejor clasificados colorean avances; unos sobres con reglas nuevas y pegatinas transforman el tablero de forma permanente. Tras 24 partidas, gana quien tiene más avances.
Qué puede entrenar
El juego exige sobre todo razonamiento espacial: cada edificio tiene que encajar entre el río, los árboles y lo ya construido sin dejar huecos que después ya nada pueda llenar. Como los demás edificios están a la vista, se puede planificar con antelación, pero el azar de las cartas decide el orden. La estructura legacy exige flexibilidad cognitiva: con las reglas y la puntuación cambia también la mejor estrategia. Cuando una pieza no encaja, toca sopesar: ¿tapar un árbol, pasar o terminar la partida?
Especialmente indicado para
- Niños a partir de 10 años a los que les gusta encajar formas
- Grupos fijos que quieren vivir una historia
- Quienes se inician en el legacy: las reglas crecen paso a paso
Menos indicado para
- Grupos cambiantes: la campaña funciona mejor con grupos fijos
- Niños que llevan mal la mala suerte con las cartas
Nuestra conclusión
My City merece la pena para grupos fijos de familia o de amigos a partir de 10 años que, como iniciación a los juegos legacy, quieren vivir una historia a lo largo de 24 partidas cortas: las reglas crecen paso a paso y la dificultad aumenta poco a poco. En 2020 estuvo nominado al Spiel des Jahres. Sus límites son la suerte con las cartas y una campaña que solo se puede jugar una vez.
Para empezar con buen pie
- Al principio hay que recordar pocas puntuaciones: cada árbol sin cubrir suma 1 punto; en cambio, las rocas, las casillas sin usar y pasar restan.
- Si ya no encaja ninguna pieza, cada jugador puede dar por terminada su partida sin penalización; pasar, en cambio, cuesta un punto.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según Kosmos, su edición alemana incluye 4 tableros de doble cara, 96 piezas para colocar, 24 cartas y 8 sobres cerrados. Son 24 partidas en 8 capítulos de 3; unas pegatinas modifican el tablero de forma permanente, y el reverso ofrece una versión que se puede repetir. Según el reglamento alemán, se descubre una carta de construcción y todos colocan a la vez en su propio tablero: el primer edificio, pegado al río por un lado, y los siguientes, adyacentes. Según ese reglamento, un capítulo dura unos 90 minutos, y el juego resulta más atractivo con un grupo fijo.
Qué dicen las reseñas
La asociación Spiel des Jahres incluye My City entre los nominados de 2020; el jurado destaca un núcleo accesible y una dificultad que aumenta suavemente. Opinionated Gamers lo considera fácil de aprender, con partidas cortas, y señala que las reglas crecen en pequeños pasos y hacia el final se vuelven algo más complejas. The A.V. Club lo cuenta entre los títulos legacy más familiares, con reglas que aumentan paso a paso. Meeple Mountain lo recomienda como iniciación al legacy, aunque para el reseñista resulta demasiado fácil; la reseña ve una dependencia del azar de las cartas y desaconseja la versión permanente. The Fandomentals lo describe como un juego legacy familiar para principiantes en el género, con episodios cortos; según la reseña, se vuelve confuso si no juega siempre el mismo grupo. What’s Eric Playing describe que la estrategia se adapta a los elementos nuevos de cada capítulo y que, por la suerte en el orden de las cartas, hay que improvisar el plan.
En comparación
Al igual que My City (a partir de 10 años, de 2 a 4 personas, unos 30 minutos), Imhotep: El constructor de Egipto (a partir de 10 años, de 2 a 4 personas, unos 40 minutos) y Kamisado (a partir de 10 años, 2 personas, unos 30 minutos) pertenecen en el catálogo al área «Lógica y planificación»; Imhotep: El constructor de Egipto comparte además con My City el área «Flexibilidad». En My City, cada persona construye en su propio tablero, que cambia de forma permanente a lo largo de varias partidas. El catálogo describe Imhotep: El constructor de Egipto como un juego táctico de entregas con enfrentamiento constante, y Kamisado, como lógica abstracta y elegante para dos.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda My City?
La edad indicada para My City es a partir de 10 años. Están preparados los niños a los que les gusta encajar formas y que llevan bien que las cartas que salen no les favorezcan. Las reglas son fáciles de aprender, porque se van añadiendo capítulo a capítulo.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura unos 30 minutos. Juegan de 2 a 4 personas, cada una en su propio tablero; gana quien tiene más avances tras 24 partidas.
¿Qué habilidades puede estimular My City?
Puede estimular la lógica y la planificación, así como la flexibilidad. Cada edificio se encaja sin dejar huecos inservibles, y en cada capítulo las reglas y puntuaciones nuevas exigen adaptar la estrategia.
¿Hay que jugar a My City siempre con el mismo grupo?
Es recomendable: la campaña cuenta con un grupo fijo y, según una reseña, todo se vuelve confuso si no son las mismas personas las que juegan hasta el final. Una vez terminada la campaña, queda el reverso del tablero como juego permanente que se puede repetir.


