Así se juega
Cada carta muestra un dibujo de seis zonas: por delante en blanco y negro, por detrás en color. A la de tres, todos dan la vuelta a su carta y memorizan los colores todo el tiempo que quieran; una vez girada de nuevo, no se puede volver a mirar. Se colorea con rotuladores borrables, y de cada color solo hay uno. Quien termina grita «¡Stop!»; los demás solo acaban la zona que han empezado. Cada zona bien coloreada vale dos puntos; en un color equivocado, uno; incompleta o pintada fuera del borde, ninguno. Tras cuatro rondas, gana la puntuación más alta.
Qué puede entrenar
Lo central es memorizar: qué color va en cada sitio tiene que quedarse en la memoria de trabajo mientras la mano colorea y los demás van cogiendo los rotuladores. Quien mira demasiado poco tiene que adivinar; quien mira demasiado rato pierde tiempo: los niños tienen que calibrar su propia memoria. No salirse de las líneas aunque en cualquier momento pueda sonar un «¡Stop!» exige motricidad fina y control de impulsos. Antes de cada nueva ronda, quien tiene menos puntos intercambia dos capuchones de rotulador; hay que recordar el cambio en lugar de fiarse del color del capuchón.
Especialmente indicado para
- Niños a partir de 5 años a los que les gusta colorear
- Familias con niños de distintas edades
- Hermanos que juegan por su cuenta
Menos indicado para
- Niños que a menudo se salen del borde al colorear
- Grupos solo de adultos: el atractivo tiende a decaer
Nuestra conclusión
Speed Colors merece la pena para familias con niños a partir de 5 años a los que les gusta colorear y para hermanos que también juegan entre ellos. Sus puntos fuertes son la mezcla de memorizar y colorear y unas reglas muy sencillas. Sus límites son los rotuladores, cuya durabilidad se pone en duda, y el menor atractivo para los adultos, que reaccionan con menos entusiasmo que los niños.
Para empezar con buen pie
- Para los más pequeños, las reglas prevén una variante en la que no se intercambian los capuchones de los rotuladores entre rondas.
- Si hay niveles distintos, quienes tienen más práctica usan la cara de las flores de la tarjeta de puntuación, y los más pequeños, la de la serpiente.
- Aclarar antes de empezar: al dar la vuelta a la carta se puede mirar todo el tiempo que se quiera, pero una vez girada de nuevo no se puede volver a mirar.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según Spiel des Jahres, Speed Colors es obra de Erwan Morin (Game Factory, distribución Carletto) y está pensado para grupos de 2 a 5 personas a partir de 5 años; BoardGameGeek indica 2017 como año de publicación. En la edición analizada, los componentes incluyen seis rotuladores con esponja y 55 cartas con dibujos; según la versión italiana de las reglas de Game Factory, se añaden cinco tarjetas de puntuación de doble cara. Antes de cada nueva ronda, quien tiene menos puntos intercambia los capuchones de dos rotuladores; para los más pequeños, las reglas proponen una variante sin este intercambio.
Qué dicen las reseñas
Según Spiel des Jahres, Speed Colors figuró en 2018 en la lista de recomendados del Kinderspiel des Jahres y, según la Wiener Spiele Akademie, en 2018 estuvo entre los galardonados con el «Spiele Hit für Kinder». En Reich der Spiele (2018), Alice Riemer considera estupenda la combinación de juego de memoria y de colorear, pero lamenta que los rotuladores parezcan poco duraderos; con niños pequeños se puede omitir el intercambio de capuchones. Ludovox considera las reglas todo lo sencillas que pueden ser y señala que los niños pueden jugar solos entre ellos. Meeple Mountain (Justin Bell, 2024, sobre la reedición de Friendly Skeleton) vio a los niños muy entusiasmados y a los adultos que jugaban con sentimientos encontrados; según la reseña, el juego tiene menos atractivo a largo plazo que otros juegos para fiestas que hay en casa del reseñista.
En comparación
Hands Up (a partir de 6 años, de 2 a 8 personas, aprox. 15 minutos) comparte con Speed Colors las áreas de la motricidad fina y del control de impulsos. Hands Up suma además la percepción y la rapidez. Bellz! (a partir de 6 años, de 2 a 4 personas, aprox. 10 minutos) es, como Speed Colors en la edición analizada, de Game Factory y comparte con Speed Colors la motricidad fina y el control de impulsos; en Bellz! se suma la valoración del riesgo, por ejemplo al decidir si se sigue pescando o se asegura lo conseguido. Speed Colors combina además la motricidad fina y el control de impulsos con la memoria y encaja con familias con niños de distintas edades.
Fuentes
- Spiel des Jahres: Speed Colors (base de datos de juegos)
- BoardGameGeek: Speed Colors
- dV Giochi: reglas de Speed Colors (versión italiana, PDF)
- Wiener Spiele Akademie: Die ausgezeichneten Spiele 2018 (en alemán)
- Reich der Spiele: Speed Colors (reseña)
- Ludovox: Les petits joueurs #4 (en francés)
- Meeple Mountain: Speed Colors (reseña, en inglés)
- Wikipedia (en alemán): Österreichischer Spielepreis, lista de galardonados
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Speed Colors?
La edad indicada para Speed Colors es a partir de 5 años. Está preparado el niño al que le gusta colorear y que no se sale de las líneas; quien se sale a menudo del borde no recibe ningún punto por esa zona.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura unos 15 minutos y consta de cuatro rondas. Juegan de 2 a 5 personas, que compiten entre sí, y al final gana la puntuación más alta.
¿Qué habilidades puede estimular Speed Colors?
Speed Colors puede estimular la motricidad fina, la memoria y el control de impulsos. Los seis colores y su posición tienen que quedarse en la cabeza mientras la mano colorea, y al mismo tiempo esta tiene que mantenerse dentro de las líneas, aunque alguien pueda gritar «¡Stop!» en cualquier momento.
¿También se divierten los adultos con Speed Colors?
Según una reseña, los niños se entusiasman mucho y los adultos, menos. Por eso, en grupos formados solo por adultos, el atractivo tiende a decaer. Encaja bien cuando juegan niños de distintas edades.

