Así se juega
Cada jugador recibe cinco vasos de distintos colores, y en el centro hay una campana. Una tarjeta de reto muestra, por ejemplo, pájaros uno encima de otro en un árbol o cinco casas en fila. Todos reproducen la imagen a la vez: uno encima de otro significa apilar; uno al lado de otro, alinear, a veces en pilas separadas. Quien termina golpea la campana. Se lleva la tarjeta quien toca primero la campana y ha construido correctamente; al final gana quien tiene más tarjetas.
Qué puede entrenar
La tarjeta es una imagen, no un plano de construcción: los niños buscan los motivos de colores y traducen su posición a un orden de vasos; arriba en el árbol significa arriba en la pila. Es procesamiento visoespacial a toda velocidad; quien tiene la tarjeta del revés delante tiene que girarla mentalmente. Como los vasos de la ronda anterior siguen montados, hay que reconstruir continuamente, lo que requiere flexibilidad cognitiva. Las manos trabajan rápido y con precisión. Antes de tocar la campana compensa echar un vistazo de control, porque un error cuesta la tarjeta.
Especialmente indicado para
- Niños a partir de 6 años a los que les gusta competir construyendo
- Partidas cortas en cualquier rato, también con adultos
- Niños que prefieren pasar a la acción antes que darle vueltas a las cosas
Menos indicado para
- Personas sensibles al ruido: los vasos repiquetean y la campana suena en cada ronda
- Niños que se bloquean con la presión de tiempo
Nuestra conclusión
Speed Cups merece la pena para escolares con ganas de pasar a la acción y para partidas rápidas en cualquier rato en las que también juegan adultos. Las reglas apenas necesitan explicación, y la carrera por construir anima al grupo. Sus límites son el ruido de los vasos y de la campana, la presión de tiempo, las tarjetas ambiguas y, en las ediciones con solo 24 tarjetas, un atractivo que decae pronto.
Para empezar con buen pie
- Antes de la partida, interpretar juntos las tarjetas en las que no está claro si los motivos están uno al lado del otro o uno encima del otro, para evitar discusiones.
- Antes de tocar la campana, comprobar rápidamente los vasos: si hay un error, la tarjeta es para la siguiente persona más rápida que haya construido bien.
- Explicar que la construcción de la ronda anterior se queda montada y que reconstruir forma parte del juego.
En detalle
Variantes y número de jugadores
Según el reglamento de Amigo (versión 2.0), el juego de Haim Shafir es para 2 a 4 personas a partir de 6 años. Según la editorial alemana Amigo, la caja incluye 20 vasos de plástico en cinco colores, 36 cartas y una campana. Según el reglamento, cada persona construye con cinco vasos de cinco colores, y todos a la vez. Según la Wikipedia en alemán, el juego salió en 2013, al principio con 24 tarjetas de reto. La edición española incluye 24 tarjetas de reto.
Qué dicen las reseñas
El jurado del Kinderspiel des Jahres incluyó Speed Cups en su lista de recomendados de 2014; ese mismo año obtuvo el «Spiele Hit für Kinder» del Spiel der Spiele austriaco. Según el texto del jurado, se entendería prácticamente solo y entrenaría la habilidad, la rapidez y la percepción. Hall9000 lo califica de frenético; según la reseña, las cartas no siempre aclaran si los motivos van al lado o encima, lo que puede causar malestar. Reich der Spiele escribe que anima a los niños y se vuelve ruidoso, y que puede haber discusiones cuando un niño gira la carta que tiene delante del revés. Cliquenabend lo llama un gran juego de reflejos para pequeños y mayores, pero critica que la edición de entonces solo tuviera 24 tarjetas de reto: con el tiempo se conocen, y los principiantes quedan en desventaja.
En comparación
Dobble (a partir de 6 años, de 2 a 8 personas, aprox. 15 minutos) pone en juego, como Speed Cups, la percepción y la rapidez; en Dobble, en forma de búsqueda visual y denominación bajo presión de tiempo. Para partidas cortas en cualquier rato, Dobble sirve también con los abuelos; los niños que se desaniman pronto bajo presión de tiempo, menos. Aguacate ¡Smash! (a partir de 6 años, para 2 personas o más, aprox. 10 minutos) también pone en juego la percepción y la rapidez, además del control de impulsos y los números y el cálculo. Como Speed Cups, Aguacate ¡Smash! es menos adecuado para niños sensibles al ruido. Speed Cups, en cambio, exige además motricidad fina y flexibilidad y encaja con niños que prefieren actuar a cavilar.
Fuentes
- Amigo: reglamento de Speed Cups (PDF, en alemán)
- Amigo: Speed Cups (página de la editorial, en alemán)
- Spiel des Jahres: Speed Cups (en alemán)
- Wikipedia (en alemán): Österreichischer Spielepreis – Preisträgerliste
- Wikipedia (en alemán): Speed Cups
- Hall9000: reseña (en alemán)
- Reich der Spiele: reseña (en alemán)
- Cliquenabend: análisis (en alemán)
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se recomienda Speed Cups?
La edad indicada para Speed Cups es a partir de 6 años. Está preparado el niño que deduce un orden de vasos a partir de la imagen de una tarjeta y no se bloquea con la presión de tiempo; a los niños sensibles al ruido les cuestan más el repiqueteo y la campana.
¿Cuánto dura una partida y cuántas personas pueden jugar?
Una partida dura unos 15 minutos. Juegan de 2 a 4 personas a la vez, que compiten entre sí, y gana quien tiene más tarjetas de reto al final.
¿Qué habilidades puede estimular Speed Cups?
Speed Cups puede estimular la percepción y la rapidez, la motricidad fina y la flexibilidad. La posición de los motivos se traduce en un orden de vasos y, como la construcción de la ronda anterior sigue montada, cada vez hay que reconstruir.
¿Es Speed Cups un juego ruidoso?
Sí, los vasos repiquetean y la campana suena con cada tarjeta; las reseñas describen el juego como frenético y ruidoso. No es para quien busca tranquilidad, aunque las partidas, de unos 15 minutos, son cortas.



