★ 4,2Camelot Jr.
Reunir al caballero y a la princesa: un juego de lógica en solitario con retos de dificultad creciente.
A los cuatro años, muchos niños quieren participar en juegos de verdad: tirar el dado, dar la vuelta a las cartas, mover las fichas. La mayoría disfruta de los juegos de reglas ya desde los tres años aproximadamente, pero comprender y respetar las reglas es algo que aprenden poco a poco. Precisamente por eso los juegos de mesa son valiosos a esta edad: ofrecen ocasiones para ejercitar las funciones ejecutivas (el control de impulsos o inhibición, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva), que se desarrollan con rapidez entre los tres y los cinco años. Quien juega a Halli Galli Junior, donde solo se puede tocar el timbre ante dos payasos iguales, practica frenar el primer impulso. En La escalera encantada hay que recordar qué figura se esconde bajo cada fantasma. Cambiar de criterio todavía cuesta: en las pruebas, la mayoría de los niños no consigue sustituir una regla de clasificación recién aprendida por otra nueva hasta los cuatro años y medio o los cinco.
La selección combina varios tipos de juego: juegos rápidos de búsqueda y de reflejos, juegos de apilar y de habilidad como Animal sobre animal, juegos de memoria, rompecabezas de lógica para resolver en solitario como Camelot Jr. y, con El Frutal, un juego cooperativo en el que todos ganan o pierden juntos.
Al elegir, conviene fijarse en tres cosas: pocas reglas, partidas cortas (la mayoría de los juegos de esta página duran de 10 a 20 minutos) y un reto que exija esfuerzo sin desbordar al niño. Al principio suele hacer falta un adulto en la mesa que explique el juego y ayude a encajar las rachas de mala suerte.
★ 4,2Reunir al caballero y a la princesa: un juego de lógica en solitario con retos de dificultad creciente.
★ 4,2Adivinar si sale taco, gatito o pizza y destapar la carta; con el caramelo, todos golpean el centro a toda velocidad. Un juego de reflejos para niños.
★ 4,2El cocodrilo lleva a la oveja, que lleva al pingüino: el clásico juego de apilar para manos firmes y buen ojo.
4+★ 4,2El cocodrilo lleva a la oveja, que lleva al pingüino: el clásico juego de apilar para manos firmes y buen ojo.
Elección de la redacción
4+★ 4,0Diez segundos para memorizar y, luego, responder preguntas: juego de memoria en formato de bolsillo.
Elección de la redacción
4+★ 4,2Reunir al caballero y a la princesa: un juego de lógica en solitario con retos de dificultad creciente.
Elección de la redacción
4+★ 4,0Todos rebuscan a la vez parejas en un revoltijo de calcetines: la diversión de buscar y encontrar, a toda velocidad.
Elección de la redacción
4+★ 3,9¿Dos payasos iguales? ¡Al timbre! El clásico de reflejos, en versión sin contar, para niños de infantil a partir de 4 años.
Elección de la redacción
3+★ 4,2Encajar piezas de madera sin dejar huecos en el área marcada: un versátil juego de ingenio espacial que crece con la habilidad de quien juega.
Elección de la redacción
4+★ 4,2Adivinar si sale taco, gatito o pizza y destapar la carta; con el caramelo, todos golpean el centro a toda velocidad. Un juego de reflejos para niños.
Elección de la redacción
3+★ 4,0Solo las manos pueden mirar: un juego táctil en el que todos palpan a la vez las bolsas en busca de la pieza de madera que muestra la carta.
Elección de la redacción
4+★ 4,0Colocar piezas de camino para que Caperucita llegue sana y salva a casa de la abuela: un encantador juego de lógica en solitario con retos progresivos.
4+★ 4,2Tras tirar los dados, recoger a toda velocidad los discos con el color y el símbolo correctos: un rápido juego de percepción.
3+★ 4,0La versión más sencilla, con animales, del clásico de símbolos: encontrar el mismo animal en dos cartas. Primer juego de rapidez visual ideal desde los 3 años.
3+★ 3,8El clásico cooperativo para niños de infantil: recoger juntos todas las frutas antes de que se complete el puzle del cuervo.
4+★ 4,2Hacer rodar el erizo por el bosque para que se le peguen hojas y setas: cooperativo y Kinderspiel des Jahres 2020 (premio alemán al juego infantil del año).
4+★ 4,2Subir la escalera encantada con las figuras, pero, cuando los fantasmas las cubren, hay que recordar quién es quién. Un clásico juego de memoria para niños.
4+★ 4,0Sacar los palillos del montón uno a uno sin que se mueva ningún otro: pulso firme y paciencia en un juego de habilidad que no pasa de moda.
La base es la edad indicada por las editoriales: aquí están todos los juegos de nuestra selección recomendados a partir de tres o cuatro años; la mayoría, a partir de 4, y algunos, ya para niños más pequeños. Cada juego tiene su propia reseña en nuestra web, con el desarrollo de la partida y el perfil de competencias. La edad indicada es solo orientativa: que un juego encaje depende también de la paciencia, los intereses y la experiencia de juego de tu hijo.
La mayoría de los niños disfruta de los juegos de reglas a partir de los tres años aproximadamente. Pero comprender y respetar las reglas es algo que aprenden poco a poco. Si un niño de cuatro años se inventa sus propias reglas, normalmente no pretende hacer trampa: solo es que todavía no ha entendido del todo el juego. Ayudan los juegos con pocas reglas, bien visibles, y un adulto que juegue con él y se las recuerde. A medida que gana experiencia, esa ayuda puede ir retirándose paso a paso.
No hay un número fijo de minutos; lo decisivo es cuánto tiempo disfruta tu hijo jugando. La mayoría de los juegos de esta selección duran de 10 a 20 minutos; una partida de Taco, Gatito, Pizza dura solo 5, y los rompecabezas de lógica como Camelot Jr. se pueden interrumpir en cualquier momento. Mejor parar mientras todavía es divertido y jugar más a menudo: en las funciones ejecutivas, como el control de impulsos, lo que cuenta es la práctica repetida.
Sí. A esta edad los niños todavía no tienen por qué «saber perder»: es algo que aprenden con el tiempo. En los juegos con ganadores y perdedores, a veces también les cuesta más respetar las reglas. Ayuda que un adulto juegue con ellos y los apoye en las rachas de mala suerte. Se complementa bien con juegos cooperativos como El Frutal, en el que todos juegan juntos contra el cuervo, y con partidas cortas, tras las que enseguida llega la siguiente oportunidad.
Así llama la psicología del desarrollo a las capacidades mentales con las que dirigimos el pensamiento y la conducta. Se consideran tres las principales: la inhibición o control de impulsos (contener un primer impulso), la memoria de trabajo (mantener información en la mente y trabajar con ella) y la flexibilidad cognitiva (replantearse las cosas cuando algo cambia). Entre los tres y los cinco años se desarrollan con rapidez. Los juegos de asociar y clasificar con reglas que cambian, así como los puzles, se consideran un buen ejercicio, siempre que supongan un reto sin resultar excesivos.