Sillas
Apilar las sillas pequeñas cada vez más alto sin que la torre se venga abajo: un juego de habilidad tambaleante para quienes tienen buen pulso.
La motricidad fina consiste en mover las manos y los dedos de forma precisa y bien coordinada, en combinación con la vista: mantener el pulso, dosificar la fuerza, coger piezas pequeñas con seguridad. Antes de empezar primaria avanza deprisa. Hacia los tres años, los niños cogen objetos pequeños con las yemas del pulgar, el índice y el corazón; hacia los cuatro, muchos sujetan el lápiz entre los tres primeros dedos, y a los cinco recortan con tijeras siguiendo una línea. Con eso, el desarrollo no ha terminado: la motricidad y el pensamiento maduran a lo largo de muchos años.
Los juegos de habilidad ofrecen mucha práctica con una respuesta inmediata: la torre se tambalea, la canica cae, el palito se mueve. En esta selección se apila (Animal sobre animal, Sillas, Jenga), se retira con cuidado (Mikado), se manejan una varita magnética, unas pinzas o tubos de ensayo (Bellz!, Dr. Microbio, Dr. Eureka) y se construye siguiendo un modelo (Speed Cups, Make 'n' Break). Los juegos de colocación y de ingenio como Katamino Family o Tangram combinan dedos hábiles y razonamiento espacial.
Para los más pequeños cuentan las piezas grandes y fáciles de coger: El Frutal y Katamino Family están indicados a partir de 3 años; Animal sobre animal y Mikado, a partir de 4. La advertencia «No conviene para niños menores de 36 meses» avisa, por cierto, de peligros como piezas pequeñas que se pueden tragar, no de que las tareas sean demasiado difíciles. Make 'n' Break, que se juega contrarreloj, está indicado a partir de 8 años. Si tu hijo pierde precisión con la presión de tiempo, juega primero sin reloj.
Apilar las sillas pequeñas cada vez más alto sin que la torre se venga abajo: un juego de habilidad tambaleante para quienes tienen buen pulso.
★ 4,2Encajar piezas de madera sin dejar huecos en el área marcada: un versátil juego de ingenio espacial que crece con la habilidad de quien juega.
Todos juegan a la vez: colocar cartas a toda velocidad en el centro. Rapidez, visión de conjunto y manos ágiles.
4+★ 4,2El cocodrilo lleva a la oveja, que lleva al pingüino: el clásico juego de apilar para manos firmes y buen ojo.
Elección de la redacción
6+★ 3,7Pescar con la varita magnética solo las campanitas propias: el tacto se une a la valoración del riesgo.
Elección de la redacción
6+★ 4,0Pasar canicas de colores de un tubo de ensayo a otro hasta que coincidan con la fórmula, sin tocarlas. Rapidez y tacto en un mismo juego.
Elección de la redacción
3+★ 4,2Encajar piezas de madera sin dejar huecos en el área marcada: un versátil juego de ingenio espacial que crece con la habilidad de quien juega.
Elección de la redacciónTodos juegan a la vez: colocar cartas a toda velocidad en el centro. Rapidez, visión de conjunto y manos ágiles.
Elección de la redacciónApilar las sillas pequeñas cada vez más alto sin que la torre se venga abajo: un juego de habilidad tambaleante para quienes tienen buen pulso.
Elección de la redacción
6+★ 4,0Apilar o alinear cinco vasos a toda velocidad, tal como muestra la tarjeta, y después, ¡a la campana!
Elección de la redacciónColocar siete formas sencillas para reproducir la silueta indicada: el clásico atemporal de los rompecabezas de colocación de piezas.
Elección de la redacción
8+★ 3,5Construir el recorrido para que cada canica caiga justo en la base correcta: un ingenioso juego de lógica en solitario con un poco de gravedad.
6+★ 4,0Girar a toda velocidad los propios cubos hasta que muestren exactamente el dibujo de la tarjeta: un rápido juego de percepción y reflejos.
8+★ 3,7Colocar microbios con pinzas a toda velocidad y deducir lo que la tarjeta de reto no muestra: lógica, destreza, vista y rapidez en un solo juego.
3+★ 3,8El clásico cooperativo para niños de infantil: recoger juntos todas las frutas antes de que se complete el puzle del cuervo.
4+★ 4,2Hacer rodar el erizo por el bosque para que se le peguen hojas y setas: cooperativo y Kinderspiel des Jahres 2020 (premio alemán al juego infantil del año).
6+★ 3,8Imitar a toda velocidad la posición de manos y brazos de la carta: el más lento se la queda como penalización. Un movido juego de reflejos y concentración.
6+★ 4,3Sacar bloques de la torre tambaleante y colocarlos arriba hasta que se caiga: emoción y motricidad fina en estado puro.
Todos tiran los dados a la vez y los colocan a toda velocidad en el centro de la mesa: la versión con dados del clásico de rapidez, para manos ágiles.
8+★ 3,9En una carrera, apilar bloques exactamente según el modelo: velocidad, pulso firme y visión espacial en un solo juego.
7+★ 4,1Ordenar los bloques propios, en una carrera contra los demás, hasta reproducir exactamente la tarjeta modelo: un juego rápido de percepción espacial.
4+★ 4,0Sacar los palillos del montón uno a uno sin que se mueva ningún otro: pulso firme y paciencia en un juego de habilidad que no pasa de moda.
Memorizar un dibujo y después colorearlo de memoria, bien y lo más rápido posible: memoria, rapidez y motricidad fina en un solo juego.
8+★ 3,8Un plano, tres papeles: uno lo ve, pero solo puede hacer gestos; otro interpreta los gestos y otro construye a ciegas. Solo juntos levantan la obra de bloques.
Aquí están todos los juegos de nuestra colección que hemos asignado al área de desarrollo Motricidad fina, desde los 3 años hasta Tangram, a partir de 8. En la mayoría, la motricidad fina ocupa el primer lugar del perfil de competencias; en algunos, otra área, por ejemplo la percepción y la rapidez en Ligretto Dados. Cada juego tiene su propia reseña en esta web; las edades indicadas son las de las editoriales.
Depende del juego: pulso firme y retirar piezas con cuidado en Mikado; fuerza bien dosificada al apilar en Animal sobre animal o Jenga; el manejo de herramientas como una varita magnética o unas pinzas en Bellz! y Dr. Microbio. En Speed Cups o Make 'n' Break hay que captar un modelo y traducirlo en movimientos de las manos; aquí se pone a prueba la coordinación óculo-manual. Los juegos de colocación y de ingenio como Katamino Family o Tangram exigen además girar piezas mentalmente. El perfil de competencias de cada reseña muestra qué predomina.
Las instituciones especializadas dan orientaciones aproximadas: hacia los 3 años, los niños cogen objetos pequeños con las yemas del pulgar, el índice y el corazón; a los 4 sujetan el lápiz entre las yemas de los tres primeros dedos, y a los 5 recortan con tijeras infantiles siguiendo una línea. Para los niños de tres años, la Academia Americana de Pediatría recomienda, por ejemplo, ensartar cuentas grandes de madera, construir con bloques y hacer puzles sencillos; Katamino Family pide gestos parecidos. Cada niño tiene su propio ritmo.
Hay una relación: en un análisis de varios estudios longitudinales, las habilidades de motricidad fina al empezar la escuela predecían el rendimiento posterior en matemáticas y en lectura. En un estudio con 213 niños, sobre todo copiar formas a partir de un modelo se relacionaba con mejores resultados en pruebas escolares. Sin embargo, estos estudios no muestran si practicar de forma específica con juegos mejora el rendimiento escolar; qué es causa y qué es efecto sigue sin aclararse.
Lo primero: en este terreno, cada niño se desarrolla a su ritmo. Ayudan los juegos en los que todos ganan o pierden juntos, como El Frutal o Erizos, ¡a rodar!, y los juegos de rapidez jugados al principio sin reloj. Los adultos pueden ponerse un hándicap, por ejemplo, jugar con la mano menos hábil. En los juegos de apilar como Animal sobre animal, el derrumbe suele provocar más risas que frustración. Si tu hijo parece claramente más torpe que otros niños de su edad al mover las manos y los dedos, coméntalo con tu pediatra.