Story Cubes: Original
Nueve dados con imágenes, infinitas historias: un juego narrativo sin ganadores ni perdedores.
El lenguaje es más que vocabulario: los niños aprenden a escuchar y a comprender, a encontrar palabras, a construir frases y a narrar. Entre los tres y los seis años ocurren muchas cosas. Las oraciones subordinadas, por ejemplo con «porque» o «cuando», les salen cada vez mejor, empiezan a hablar del pasado y del futuro, y hacia los cuatro o cinco años también dominan con más seguridad los tiempos verbales y el plural. Las primeras historias a menudo se limitan a encadenar sucesos; con práctica, adquieren un hilo conductor. A ello se suma el oído para el sonido de la lengua: muchos niños reconocen sílabas y rimas ya antes de empezar primaria, mientras que distinguir sonidos sueltos, como el sonido inicial, les cuesta más. Esta conciencia fonológica se considera una base importante para aprender a leer y a escribir.
Los juegos de mesa crean precisamente esas ocasiones para hablar: quien tiene el turno debe nombrar, describir o explicar, y los demás escuchan y reaccionan. En un estudio con niños de cuatro a seis años, las capacidades lingüísticas estaban más relacionadas con el número de intercambios de conversación con adultos que con la cantidad de palabras oídas. Story Cubes: Original propone la narración libre, sin ganadores. En Tabú, Just One o Dixit hay que describir con otras palabras y calcular qué entenderán los demás.
Al elegir, fíjate en si hace falta saber leer: los juegos de cartas con imágenes funcionan pronto; Bananagrams o Scrabble Original exigen dominar la ortografía. Los juegos de palabras con presión de tiempo, como Tic Tac Boum Junior o Palabrea, entusiasman a muchos, pero pueden intimidar a los niños más reservados; en ese caso, un juego tranquilo de narración es un mejor punto de partida.
Nueve dados con imágenes, infinitas historias: un juego narrativo sin ganadores ni perdedores.
★ 4,3Cada jugador construye a la vez su propia cuadrícula de palabras: Scrabble Original sin tablero, pero con velocidad.
Imágenes oníricas y pistas sutiles: el juego que pone a prueba a la vez la sensibilidad para el lenguaje y la empatía.
7+★ 4,3Cada jugador construye a la vez su propia cuadrícula de palabras: Scrabble Original sin tablero, pero con velocidad.
Elección de la redacciónImágenes oníricas y pistas sutiles: el juego que pone a prueba a la vez la sensibilidad para el lenguaje y la empatía.
Elección de la redacción
8+★ 4,1Todos escriben una pista y las repetidas se eliminan: el juego de palabras más entrañable de los últimos años.
Elección de la redacciónNueve dados con imágenes, infinitas historias: un juego narrativo sin ganadores ni perdedores.
Elección de la redacciónExplicar una palabra sin usar las cinco más evidentes: parafrasear con creatividad, a contrarreloj y en equipo.
Elección de la redacción
3+★ 4,0Solo las manos pueden mirar: un juego táctil en el que todos palpan a la vez las bolsas en busca de la pieza de madera que muestra la carta.
Elección de la redacción
8+★ 3,9Inventar juntos un cuento de hadas y llevarlo con habilidad hacia un final propio con cartas de historia y de final: un juego narrativo lleno de imaginación.
Elección de la redacción
8+★ 3,8Dar tres respuestas en solo cinco segundos mientras ruedan las canicas del temporizador: bajo presión, hasta lo más fácil se vuelve deliciosamente difícil.
10+★ 4,0Si sale el mismo símbolo, gritar al instante un ejemplo de la categoría de la carta rival y llevársela: un trepidante juego de encontrar palabras en grupo.
10+★ 3,9Explicar palabras solo con los símbolos del tablero: sin hablar en absoluto, pero con mucha capacidad de deducción en equipo.
Con dos de nueve cartas ilustradas, formar una palabra compuesta, una expresión o el título de una película: quien convence se lleva la pareja.
14+★ 3,9Dos equipos, una cuadrícula de palabras: con una sola pista, hacer adivinar el máximo de palabras propias. Ingenio verbal y asociación en estado puro.
6+★ 4,0Dos cartas cualesquiera comparten exactamente un símbolo: quien lo ve y lo nombra primero gana la carta. Percepción ultrarrápida en formato de bolsillo.
El clásico juego de categorías y letras, en versión de cartas rápida: palabras al instante según letra y categoría, vocabulario bajo presión.
10+★ 3,8Formar palabras con letras y aprovechar con astucia las casillas de premio: el clásico del vocabulario que, de paso, puede entrenar la ortografía y la táctica.
12+★ 4,2Pasar la bomba que hace tictac antes de que explote: decir rápido una palabra con el grupo de letras indicado. Encontrar palabras bajo presión de tiempo.
La versión infantil con imágenes: decir rápido una palabra que encaje con la carta y pasar la bomba antes de que explote. Rapidez verbal sin letras.
Aquí están todos los juegos de nuestra colección que hemos asignado al área de desarrollo Lenguaje: desde un juego a partir de 3 años hasta juegos de palabras a partir de 12, 13 o 14. Cada uno tiene su propia reseña en esta web, con el desarrollo de la partida y el perfil de competencias. Las edades indicadas son las de las editoriales.
Es la capacidad de fijarse en el sonido de las palabras y no solo en su significado: dar palmadas por sílabas, reconocer rimas, distinguir el primer sonido de una palabra. Las sílabas y las rimas suelen salir ya en la etapa de infantil; los sonidos sueltos, normalmente, no hasta que se aprende a leer. La investigación la considera un importante factor predictivo de la lectura y la ortografía; en los estudios, practicarla de forma específica mejoró ambas, con mejores resultados cuando se trabajaba junto con las letras. Pero es solo una pieza más.
Hay varios. ¡Tocado, encontrado! está indicado a partir de 3 años. Tic Tac Boum Junior (a partir de 5) funciona con imágenes. A partir de 6 se suman Story Cubes: Original y Dobble, en los que se nombran imágenes o se enlazan para formar historias. En cambio, Bananagrams, Palabrea, Scrabble Original y el clásico Tic Tac Boum exigen conocer las letras.
Lo mejor es jugar en el idioma en el que los propios padres se sientan más cómodos. Crecer con varios idiomas no confunde a los niños ni les provoca un retraso del lenguaje; que mezclen palabras de los dos idiomas forma parte del aprendizaje. Las instituciones especializadas subrayan que el afecto y unos buenos modelos lingüísticos en la primera lengua son la mejor base para la segunda. Los juegos con imágenes en lugar de texto (Story Cubes: Original, Dixit o Dobble) se pueden jugar en cualquier lengua que se hable en casa, y las historias, de todos modos, se cuentan en la lengua de cada familia.
Los juegos crean ocasiones para hablar, pero no sustituyen una evaluación. Si tienes la impresión de que tu hijo habla bastante menos que otros niños de su edad o de que se le entiende peor, coméntalo con tu pediatra: cuanto antes se detecten las dificultades, mejor se puede ayudar al niño. Una pronunciación poco clara también puede deberse a la audición. Al jugar, conviene no corregir los errores haciéndole repetir, sino repetir de pasada, de forma correcta, lo que ha dicho, y no presionarlo para que hable.