Sillas
Apilar las sillas pequeñas cada vez más alto sin que la torre se venga abajo: un juego de habilidad tambaleante para quienes tienen buen pulso.
A los cinco años, muchos niños empiezan a disfrutar de verdad de los juegos con reglas fijas, aunque el interés y la habilidad varían mucho de un niño a otro. También la capacidad de cambiar de criterio avanza mucho: quien hace un momento clasificaba por colores ahora puede pasar a clasificar por formas. En las pruebas, la mayoría de los niños logra este único cambio de regla entre los cuatro años y medio y los cinco. En cambio, alternar con flexibilidad entre dos reglas de una tarea a otra por lo general solo se logra entre los siete y los nueve años, y el control de impulsos sigue madurando durante la adolescencia.
Los juegos de mesa ofrecen muchas pequeñas ocasiones para ejercitar estas funciones ejecutivas: el control de impulsos (inhibición), la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. En Halli Galli Junior solo puede tocar el timbre quien descubre dos payasos iguales. En La escalera encantada y en Stone Age Junior hay que recordar lo que se esconde bajo los fantasmas o bajo las losetas boca abajo. En Cocotaki, una carta encaja unas veces por el color y otras por el animal. Los juegos de ingenio para una persona, como Rush Hour Junior o Camelot Jr., exigen anticipar los movimientos; en Animal sobre animal cuenta el pulso firme.
Para elegir, ayuda fijarse en tu hijo: ¿le gusta la rapidez, darle vueltas a un problema o construir? Busca partidas cortas (la mayoría de los juegos de esta página duran de 10 a 20 minutos), reglas que pueda explicar él mismo tras unas pocas partidas y retos que se vuelvan más difíciles a medida que gana seguridad.
Apilar las sillas pequeñas cada vez más alto sin que la torre se venga abajo: un juego de habilidad tambaleante para quienes tienen buen pulso.
★ 4,2Descartar cartas e imitar el sonido del animal que toca, excepto con las rojas: ¡ahí todo funciona al revés!
★ 4,2Reunir al caballero y a la princesa: un juego de lógica en solitario con retos de dificultad creciente.
4+★ 4,2El cocodrilo lleva a la oveja, que lleva al pingüino: el clásico juego de apilar para manos firmes y buen ojo.
Elección de la redacción
4+★ 4,0Diez segundos para memorizar y, luego, responder preguntas: juego de memoria en formato de bolsillo.
Elección de la redacción
4+★ 4,2Reunir al caballero y a la princesa: un juego de lógica en solitario con retos de dificultad creciente.
Elección de la redacción
5+★ 4,2Descartar cartas e imitar el sonido del animal que toca, excepto con las rojas: ¡ahí todo funciona al revés!
Elección de la redacción
4+★ 4,0Todos rebuscan a la vez parejas en un revoltijo de calcetines: la diversión de buscar y encontrar, a toda velocidad.
Elección de la redacción
4+★ 3,9¿Dos payasos iguales? ¡Al timbre! El clásico de reflejos, en versión sin contar, para niños de infantil a partir de 4 años.
Elección de la redacción
5+★ 4,0¿Animal, número o color? Con cada carta nueva puede cambiar lo que se busca: quien descubre primero dos cartas que coinciden y lo anuncia se las lleva.
Elección de la redacción
5+★ 4,0El camión de bomberos está atascado: un rompecabezas deslizante para entrenar la lógica en cuatro niveles.
Elección de la redacciónApilar las sillas pequeñas cada vez más alto sin que la torre se venga abajo: un juego de habilidad tambaleante para quienes tienen buen pulso.
Elección de la redacción
4+★ 4,2Adivinar si sale taco, gatito o pizza y destapar la carta; con el caramelo, todos golpean el centro a toda velocidad. Un juego de reflejos para niños.
Elección de la redacción
4+★ 4,0Colocar piezas de camino para que Caperucita llegue sana y salva a casa de la abuela: un encantador juego de lógica en solitario con retos progresivos.
5+★ 3,8Superponer cartas transparentes con formas en el orden correcto hasta obtener la imagen buscada: un rompecabezas espacial y de percepción en solitario.
4+★ 4,2Tras tirar los dados, recoger a toda velocidad los discos con el color y el símbolo correctos: un rápido juego de percepción.
4+★ 4,2Hacer rodar el erizo por el bosque para que se le peguen hojas y setas: cooperativo y Kinderspiel des Jahres 2020 (premio alemán al juego infantil del año).
5+★ 4,0Sujetar los pájaros al árbol en el sitio correcto según el reto: un entrañable juego de lógica en solitario con retos de dificultad creciente.
4+★ 4,2Subir la escalera encantada con las figuras, pero, cuando los fantasmas las cubren, hay que recordar quién es quién. Un clásico juego de memoria para niños.
5+★ 4,2Guiar juntos las figuras por el laberinto, cada persona solo en sus propias direcciones: un juego cooperativo sin turnos fijos en el que se puede hablar.
4+★ 4,0Sacar los palillos del montón uno a uno sin que se mueva ningún otro: pulso firme y paciencia en un juego de habilidad que no pasa de moda.
Memorizar un dibujo y después colorearlo de memoria, bien y lo más rápido posible: memoria, rapidez y motricidad fina en un solo juego.
5+★ 3,6La versión infantil: memorizar losetas, reunir mercancías y construir la primera cabaña propia. Memoria y planificación ya antes de primaria.
La versión infantil con imágenes: decir rápido una palabra que encaje con la carta y pasar la bomba antes de que explote. Rapidez verbal sin letras.
Aquí están todos los juegos de nuestra colección para los que la editorial indica una edad mínima de 4 o 5 años: juegos sencillos para empezar y también juegos que suponen un reto para los niños de cinco años. Cada uno tiene su propia reseña en esta web, con el desarrollo de la partida y el perfil de competencias. La edad indicada es solo orientativa: que un juego encaje depende también de la paciencia, los gustos y la experiencia de juego de tu hijo.
Sobre todo las funciones ejecutivas: el control de impulsos (contener un impulso), la memoria de trabajo (mantener información en la mente y trabajar con ella) y la flexibilidad cognitiva (replantearse las cosas cuando algo cambia). Según una revisión muy citada, para la preparación escolar son incluso más importantes que el cociente intelectual o los primeros conocimientos de lectura y cálculo. Aun así, un juego es una ocasión para practicar, no una garantía.
Sí. Entre los tres y los seis años, los niños aprenden poco a poco a comprender y respetar las reglas. Si un niño sigue sus propias reglas, normalmente no pretende hacer trampa, sino que aún no está preparado. A esta edad tampoco tiene por qué saber perder todavía. Ayuda que un adulto juegue con él, y las partidas cortas permiten tomarse la revancha enseguida. También se puede jugar sin rivales: Erizos, ¡a rodar! admite una partida cooperativa contra el zorro, y en los juegos de ingenio para una persona nadie pierde.
Sí, cinco juegos de ingenio de esta selección están pensados para una sola persona, entre ellos Camelot Jr., Rush Hour Junior, Caperucita Roja y Colour Code. Sus retos van desde un comienzo sencillo hasta problemas complicados; en las ediciones analizadas, Rush Hour Junior ofrece 40 y Camelot Jr., 48. Estos rompecabezas de lógica, en los que hay que aplicar reglas, empiezan a resultar interesantes entre los cinco y los siete años y exigen memoria de trabajo y flexibilidad. Aumenta la dificultad paso a paso: si las exigencias no crecen, la práctica apenas produce progresos.
La edad que figura en la caja es una edad mínima recomendada, no un límite máximo. Muchos juegos a partir de 4 años siguen siendo atractivos para los niños de cinco: los juegos de reflejos se vuelven más rápidos cuanto más ágiles son todos en la mesa, y los juegos de ingenio como Camelot Jr. crecen con el niño gracias a sus retos. Además, son un buen comienzo para los niños que acaban de empezar a jugar con reglas. Si tu hijo busca más desafío, en los juegos a partir de 6 años encontrarás el siguiente paso.